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Errores de un emprendedor: 9 fallos habituales que debes evitar

Crear una empresa no es fácil. Por mucha pasión y conocimientos que tengas, sabes (¡o deberías saber!) que puedes encontrar dificultades en cada esquina. ¿Es esto motivo para dejar de intentarlo? ¡Claro que no! Pero es bueno que seas consciente de que, como en cualquier otra faceta de la vida, estarás expuesto a cometer errores.
Aunque nada te va a salvar de meter la pata de vez en cuando, viene bien saber cuáles son algunos de los fallos errores de un emprendedor más habituales que más se suelen cometer. (¡Uno de ellos sería no leer este artículo!)

No pensar bien en lo que te estás metiendo

Los seres humanos somos muy emocionales. Muchas personas pueden enamorarse de una idea y lanzarse a llevarla a la práctica sin casco y sin red.

No te confundas, enamorarse de una idea no es nada malo. Lo malo es quedarse sólo con ese amor y no emplear un poco la sesera.

Antes de iniciar un negocio, tienes que tener muy clara la viabilidad del mismo. Lo que vas a vender, ¿tiene un mercado suficiente? ¿Puedes vencer a tu competencia? ¿Tienes dinero suficiente para afrontar este tipo de negocio? ¿Tienes los conocimientos necesarios? Estas son sólo algunas de las preguntas que deberías hacerte antes de empezar un negocio. Hay muchas, muchísimas más. Así que recuerda, ponle tanta cabeza como pasión o acabarás llorando como una Magdalena.

Pensar que sacar adelante una empresa es fácil

Probablemente hayas visto imágenes de gente como Richard Branson en la televisión y quieras ser como él, viajar en avión privado y tener una vida estupenda. Es verdad, Richard Branson mola mucho, pero para lograr eso ha tenido que trabajar duro durante mucho tiempo (y probablemente lo siga haciendo). Como decían en la serie de televisión Fama: “Buscáis la fama, pero la fama cuesta y aquí es donde vais a empezar a pagar.”

Pensar que crear, hacer crecer y mantener en funcionamiento una empresa es cosa fácil es un poco de inconscientes. Para lograrlo vas a necesitar mucho esfuerzo, mucho trabajo, y probablemente muchos quebraderos de cabeza. Si lo haces, es posible que algún día la “fama” llegue, pero hasta entonces, prepárate para pagar con sudor y lágrimas…

No definir bien los objetivos de la empresa

A veces las cosas más obvias o las que parecen más sencillas son las que primero pasamos por alto. Tener claras las metas de la empresa y definir bien cómo se va a intentar alcanzarlas es algo fundamental. Si tienes socios, el desafío es doble. No des por entendido que estáis de acuerdo en todo; habladlo y dejadlo bien claro. Y no olvides que algunos básicos, como por ejemplo contar con un buen plan de negocio son imprescindibles.

Creer que sabe todo y se es infalible

¡No te pases de narcisista! Tener confianza en uno mismo puede ser muy útil para la vida y para los negocios, pero creerse la pera puede jugarte malas pasadas. Que hayas entrado en este artículo buscando posibles errores de un emprendedor ya es un buen comienzo. No te quedes ahí. Se consciente de tu condición de ser humano y de tus limitaciones. Escucha a los demás, a tu equipo, a tus clientes, a tus competidores, y aprende de todos ellos. Eso te hará ser mejor y dará a tu empresa más posibilidades de éxito.

No elegir bien las personas que trabajarán contigo

Está bien. Tu cuñado hace unas paellas estupendas y tiene mucha gracia contando chistes. Pero es charcutero, así que no pinta demasiado en tu empresa de inteligencia artificial.

Contratar amigos o familiares puede traer serios problemas si no son las personas adecuadas para hacer bien el trabajo. Pero no es el único error en el que puedes caer seleccionando tu equipo. Tendrás que definir bien qué puestos necesitas cubrir y cuáles son los conocimientos y facultades que deberán tener las personas que lo hagan.

No saber delegar

¿Sabes qué es un hombre orquesta? Pues últimamente se ha puesto de moda la figura del “emprendedor orquesta”. ¿Es algo deseable? Bueno, hay opiniones para todos los gustos, pero si quieres que tu empresa progrese y alcance una dimensión importante, no podrás hacerlo todo por ti mismo.

Para que un negocio llegue lejos, necesitas tener un buen equipo y apoyarte en él. Si conoces bien las cualidades de cada uno de sus integrantes, te será más fácil delegar tareas y responsabilidades.

No ser flexibles

Vale, tienes que defender tus ideas, pero igual es el momento de replantearse eso de vender bolígrafos especialmente diseñados para desenrollar casettes…

No saber reconocer las debilidades de tu negocio y tener la capacidad para adaptarte puede ser tan nocivo o más que no tener la pasión para sacarlo adelante. Puede que necesites cambios, o puede que directamente debas transformar totalmente la empresa. Recuerda, otra vez, la cabeza es tan importante como el corazón.

No saber medir cuál es el progreso de la empresa

No todo son los resultados a final de año. Para saber si una empresa está siguiendo el camino correcto, es necesario definir bien cuáles son los indicadores que lo identifiquen y ver si se están cumpliendo los objetivos.

Clientes, ventas, costes, deuda, leads… Hay cientos de indicadores, y tú debes identificar los más valiosos para tu negocio y no perderlos nunca de vista. ¿Te parece muy difícil? ¿No dijimos que no sería sencillo? ¡A currar!

No elegir las herramientas adecuadas para trabajar

Vivimos en el Siglo XXI. Es momento de guardar el taquígrafo en el escritorio rococó. Para que tú y tu empresa podáis funcionar bien, debéis estar al día y utilizar herramientas tecnológicas que faciliten vuestro trabajo. Lo contrario sería intentar ganar una carrera de Fórmula 1 montado en un caballo. Por suerte, esto es algo que tiene fácil solución.

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