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Estres laboral: Consejos para reducirlo y tener una vida más feliz

¿Acudes todas las mañanas con mala cara a tu puesto de trabajo? ¿Son tus empleados los que traen ojeras y los nervios a flor de piel? Independientemente de tu lugar en el negocio, si cada noche te acuestas deseando que nunca llegue la mañana es probable que no exista una buena gestión de la tensión en tu trabajo.

El estrés, es el estrés, seas jefe o empleado, y nadie está libre de sufrirlo en un momento dado. Lo que sí habrá son diferencias en las causas que lo originan. Sea cual sea tu papel en la empresa, toma aire, relájate y lee…

Ponte horarios y aprende a desconectar.

¿De verdad es necesario que consultes el correo electrónico durante la cena o repases mentalmente en la ducha todo lo que tienes que hacer mañana? ¿Tu pareja te ha mandado a dormir al sillón porque te has metido en la cama con el portátil y la impresora? Salvo que sea absolutamente imprescindible, llevarte el trabajo a casa -sea literalmente, sea en forma de pensamientos obsesivos- no es una buena idea. Hoy en día, con la multitud de medios tecnológicos que tenemos a mano, la invasión de nuestra intimidad y nuestras horas de descanso es más peligrosa que nunca. A ver si con unos guiones lo ves más claro: DES-CO-NEC-TA.

Utiliza técnicas de relajación.

Para recuperar un poco de tranquilidad, existen múltiples métodos muy populares: técnicas de meditación, relajación progresiva de Jacobson, entrenamiento autógeno de Schultz, yoga… Sólo tienes que encontrar el que mejor resultado te dé y ponerte a practicarlo. Si no tienes tiempo, para por un momento y respira profunda y lentamente. Hazlo varias veces y te sentirás mejor.

Haz ejercicio.

Está ampliamente demostrado que una de las mejores formas de reducir los niveles de estrés es la práctica de ejercicio. El ejercicio libera endorfinas, que son un narcótico natural con efectos parecidos a los de la morfina. Seas de rafting o de petanca, muévete y lo verás todo con mejor color.

Come sano.

¿Has escuchado alguna vez aquello de “eres lo que comes”? Si la respuesta es “no”, probablemente hayas vivido en un sótano durante los últimos 20 años, por lo que es normal que te sientas estresado. Lo hayas oído o no, debes saber que tu alimentación influye en muchas cosas en tu vida, y una de ellas es el nivel de ansiedad. Para combatirla, existen algunos alimentos con propiedades interesantes; por ejemplo las naranjas, cuyo contenido alto en Vitamina C ayuda a reducir los niveles de cortisol (conocida como la “hormona del estrés”); también la avena o el yogur, que favorecen la producción de serotonina (mejora nuestro estado de ánimo). Así mismo, pueden ayudarte los arándanos, el chocolate negro, la manzanilla o los espárragos. Eso sí, recuerda que no conviene abusar de ningún alimento; no te comas 4 tabletas de chocolate al día, que te conocemos.

Deja el tabaco.

¿No fumas? Pasa a la siguiente sugerencia. ¿Sí lo haces? ¿Pero qué estás haciendo con tu vida? Seguro que sabes que fumar es malísimo, así que no deberías tardar ni un minuto en empezar a dejarlo, pero es que además es otro factor que aumenta los niveles de estrés. No te engañes, el cigarrillo no está aliviando tu ansiedad, sino que está mitigando durante unos segundos la que el propio tabaco te genera. Piénsalo cada vez que enciendas uno… y deja de encenderlos lo antes posible.

Aprende a delegar.

¿Eres jefe? ¿Mando intermedio? ¿Tienes a alguien -en definitiva- hacia quien podrías desplazar parte de tu carga laboral? Confía en los demás, no tienes porqué controlar hasta la última mota de polvo que se mueve en tu oficina. Eso sí, reparte sólo el trabajo que los demás puedan asumir sin volverse locos. No se trata de lanzar tu estrés hacia otra persona como si fuera una bomba a punto de estallar…

Tómate un descanso.

Está más que comprobado que los descansos breves en el trabajo ayudan a reducir la ansiedad y el estres laboral. Levántate de la silla y relaja las piernas. Ve al baño. Estira los músculos. Asómate a la ventana por un minuto. Te sentirás mejor.

Habla tus problemas.

¿El compañero de la mesa de enfrente te lanza continuas miradas de odio? ¿La compañera de al lado tiene colgada junto a la mesa una foto tuya con dos cuchillos clavados en los ojos? Si tus colegas han llegado a tales extremos, igual deberías cambiar de trabajo, recibir un curso de artes marciales y llamar a la policía. Si no es para tanto pero tenéis ciertas tensiones, tal vez deberíais hablarlo. Todos somos personas y a veces asuntos que se pueden solucionar con una charla se salen de madre y generan un permanente ambiente nocivo.

También puede ser que algo que te genere estrés provenga de las condiciones de tu trabajo. Tal vez haga demasiado frío o calor, o la iluminación no sea la adecuada. Habla con quien deba solucionarlo. Mereces trabajar en buenas condiciones.

Conoce a tu gente.

Trata por igual a todo el mundo, pero no trates a todo el mundo igual. Si diriges a otras personas en tu trabajo, deberías comprenderlas lo mejor posible. Hay gente que producen mejor que nunca bajo presión, pero también hay personas que pueden dar un gran rendimiento en su trabajo sin recibir un control continuo y a las que no debes forzar más de la cuenta o se desharán como un azucarillo.

Haz agradable tu lugar de trabajo.

¿Has probado la diferencia entre trabajar en un lugar grato y hacerlo en un lodazal pestilente? Suponemos que no, porque esto último era una exageración, pero si eres jefe y te resulta posible, deberías dotar tu lugar de trabajo de elementos que ofrezcan un respiro a tu equipo: una sala para descansar, una máquina de café, una pequeña nevera… Si eres empleado, pregunta si puedes tener cerca una planta o un cuadro que te relaje (no, no pongas la foto de tu compañero con los ojos agujereados).

Valora a tu gente.

Un reconocimiento a tiempo puede hacer sentir a tus trabajadores que todo su esfuerzo ha merecido la pena, lo que ayudará a reducir su estrés. Si lo acompañas de algún tipo de recompensa -horas libres, un viaje, una gratificación extra…- no sólo moderarás sus niveles de ansiedad, sino que incluso hasta les harás más felices (y eso está muy bien).

Estas son varias formas de mitigar el estres laboral, pero seguro que conoces algunas más. Si quieres hacer el bien -que es algo que también desestresa bastante- compártelas con nuestros lectores dejando un comentario al pie de este artículo. ¡Muchas gracias!