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Gamificar; cómo hacer que tus clientes se diviertan y compren más

Comprar puede ser muy divertido -para algunas personas es su principal afición- pero en ocasiones no deja de ser un mero trámite. Si te dedicas a la producción de jamones de pata negra, probablemente tus clientes no necesiten más estímulos para comprarlos que el de su delicioso aroma y sabor (se me hace la boca agua mientras escribo esto). Pero si tu campo es la fabricación de regletas de enchufes, tal vez podrías echarle un poco más de salsa al asunto.

A todos nos gusta jugar. Es algo inherente a la naturaleza humana. Hace unos días vimos algunas sugerencias para promover la gamificación  interna del trabajo; hoy vamos a conocer algunas ideas para que, gamificando tus productos o servicios, hagas que tu cliente se lo pase pipa comprando.

Por si estás un poco vago/a y no te apetece entrar en nuestro anterior post (lo cual es del todo recomendable), te recordamos qué es la gamificación: Es el empleo de elementos y técnicas propias de los juegos en entornos no lúdicos con el objetivo de dotar a dichos entornos de cualidades propias de los juegos, como la motivación, la implicación y la diversión.

Hace décadas, la gamificación -que ni siquiera existía como concepto- iba poco más allá de regalar una baraja con el logotipo de tu negocio impreso en colores en el reverso de cada carta. Hoy en día, con el auge de internet y las apps, las posibilidades son infinitas. ¿Quieres que tus clientes se diviertan y se impliquen con tus productos? Aquí tienes algunas ideas para gamificar sin parar.

Sumar puntos.

Es una de las formas más sencillas -pero también más efectivas- de gamificar el acto de la compra. En realidad, lleva haciéndose toda la vida, ¿o es que no recuerdas haber acumulado tapas de yogur cuando eras niño como si fueran a conducirte al Santo Grial (que en la práctica acababa siendo algún muñequito cutre de plástico)?

No obstante, hoy en día existen medios para hacerlo más fácil y divertido, desde tarjetas que acumulan sellados y que ofrecen un descuento cuando se acumula un número determinado (hola, amigos/as peluqueros/as) hasta sistemas más avanzados que te permiten acceder a un catálogo de premios en función de las compras que vayas realizando. Por ejemplo, son muy conocidas las tarjetas de una popular cadena de cafeterías que permiten acumular estrellas según se vayan consumiendo productos de la marca. Cuando se acumula cierta cantidad de estrellas, se puede entrar a distintos niveles en la página web de la empresa, que dan acceso a diferentes premios.

Se trata de estrategias que premian la constancia y refuerzan la fidelización del cliente. En función de las posibilidades de tu negocio, podrás optar por técnicas más o menos complejas.

Crear juegos para familiarizar al cliente con los productos de la empresa.

A veces, algunos productos o servicios pueden tener una cierta complejidad y resulta interesante incentivar al cliente para que aprenda a utilizarlos y se familiarice con ellos (si lo hace, no sólo se vinculará a los tuyos, sino que probablemente le dé bastante pereza hacer lo mismo con los de la competencia). Si tienes un programa de software, por ejemplo, puedes fomentar que el cliente realice acciones y hacer que ganen puntos con cada una de ellas, que después cambiará por premios.

En otras ocasiones y para artículos más sencillos, simplemente un juego que dé a conocerlos –una app, por ejemplo- ya generará una cercanía que hará que se acuerden de tu empresa y sus productos. Eso sí, procura que sean divertidos; si lo único que te interesa es que el logotipo de tu empresa salga por todas partes es probable que los abandonen y los olviden rápidamente.

Crear juegos de competencia con otros usuarios.

Dentro de la categoría de los juegos relacionados con tus productos, estos resultan especialmente estimulantes. Por ejemplo, la aplicación Nike+ permite a los clientes de la marca deportiva competir contra ellos mismos y contra la comunidad de usuarios de una app en disciplinas como el running.

Este tipo de juegos no sólo vinculan al cliente con el producto, sino que pueden servir de publicidad para que llegue a personas que, interesadas por el entretenimiento y las relaciones sociales que generan, se lancen a probarlos.

Dar opciones de personalización.

En algunas ocasiones, podrás introducir elementos de gamificación que afecten directamente a tus productos, incluso cambiandolos. Por ejemplo, algunos comercios electrónicos de moda permiten diseñar y modificar el color, la textura o la forma de productos como zapatos o vestidos, que hacen que algunos usuarios especialmente inspirados pasen horas disfrutando de sus propios diseños.

Con la tecnología de impresión 3D llamando a la puerta de la industria, en un futuro cercano estas opciones podrían ser imprescindibles en determinados tipos de ventas.

Hacer concursos.

A veces, el juego no sólo servirá para entretener a tus clientes, sino que podría añadir una notable publicidad positiva como un aporte de valor a tu empresa.

Existen, por ejemplo, los casos de empresas que han promovido concursos para crear un eslogan, o para elegir el nombre de un nuevo producto. Este tipo de iniciativas, no sólo puede conseguir que tus usuarios tengan la sensación placentera de participar en una competición, sino que puede dar aportaciones de provecho a tu empresa.

Hacer sorteos.

Este es otro clásico de la gamificación, pero puedes añadirle algunos componentes extra para que tenga más interés, por ejemplo mezclándolo con otras técnicas de gamificación. Puedes hacer que los clientes tengan más opciones de resultar premiados si obtienen más puntos en una app, o si acumulan más puntos de compra.

Para finalizar, recuerda que los juegos que plantees tendrán que cumplir con la legalidad vigente -incluida la fiscal-, así que no olvides informarte bien de los pasos que debes seguir.

Ahora que ya hemos visto algunas ideas para hacer que tus clientes se diviertan jugando con tus productos, ¿querrías compartir algunas experiencias de gamificación con nosotros? Tienes una caja de comentarios justo debajo de este artículo. Escríbenos y cuéntanos cómo implementaste la gamificación en tu empresa y cuáles fueron tus resultados. ¡Nos harás felices como un niño que acumula tapas de yogur!